El próximo 6 de noviembre Mägo de Oz saca un nuevo trabajo, la banda madrileña está que no para. La Fiesta Pagana, su gran éxito, los catapultó a lo más alto siendo conocidos no sólo en el mundo rock heavy sino también en el comercial. Y desde entonces se puede decir que se han centrado mucho en este último punto, demasiado.
Una prueba de ello es el último single promocional: Y ahora voy a salir (Ranxeira). Personalmente no daba crédito a lo que estaba viendo y escuchando siéndome imposible apreciar la canción en su totalidad. La he tenido que escuchar varias veces para poder juzgarla sin la visión radical que ofrece en un primer momento. Mägo de Oz siempre se ha caracterizado por hacer un rock heavy diferente, con toques celta y algunos temas divertidos como podría ser esta ranxeira. Pero ya el último disco fue muy flojo, demasiado, y viendo el tema promocional del nuevo trabajo las perspectivas no son muy buenas que digamos.
Una canción como ésta estaría bien como complemento del disco, nunca como cabecera, nunca como la cara a enseñar de su nueva obra. Sería una canción diferente en otro tipo de conjunto, pero no pega para una banda que ha hecho siempre grandes temas heavys bien cañeros. Da más la impresión que el disco esté destinado a los posibles nuevos fans comerciales que a los que les seguimos desde antes de que alguien supiera de ellos. Una pena. Marea, por poner un ejemplo, cada día tiene más éxito y no se ha salido nunca de su rock urbano, no ha tenido que recurrir al estribillo fácil que te da la popularidad.
Aquí dejo el famoso tema, dicen que las opiniones son como los culos... cada uno tiene el suyo. No es que me desagrade el tema pero es como comerte unas lentejas calientes en la playa, no pega ni queriendo. Puede gustar, puede no gustar, pero no corresponde a una banda heavy capaz de poner sobre un escenario tres guitarras eléctricas.
Destornillante final de Fórmula 1. Destornillante y muy emocionante pero para mí sobretodo lo primero.Esto ha sido peor que la pasada Liga del Barça que la tenía ganada y se la llevaron los blancos (mejor ni recordar).
Me alegro de verdad por la victoria de Kimi Raikkonen. Ferrari se ganó mis simpatías gracias al gran Michael Schumacher, el mejor piloto de todos los tiempos. Que hoy estuviera más del lado de la escudería italiana que de Fernando Alonso no es una novedad. Lo que estaba claro es que el que no quería ver ni en pintura campeón del mundo era Hamilton. Ni el mejor guión podía tener un final así.
Que pierda Hamilton me alegra por él, por su prepotencia, por su chulería, por el Ron Dennis de las narices y por su padre que mucho decir que tuviera los pies en el suelo pero poco hacía para que su hijo fuese más modesto. Que pierda Alonso tampoco es secreto que me alegre aunque a la vez me jode alegrarme. La explicación es muy sencilla: es el mejor piloto de calle, con el que mejor te lo pasas, pero es otro chulito de cuidado. Eso si, puede serlo, no como el británico, el asturiano lleva dos mundiales ganados, queda dicho.
Por otra razón no me hubiese importado en absoluto que ganara Alonso. Lo que le han hecho este año en McLaren es lamentable, muy lamentable. Es como si en el Barça le pusieran problemas a Ronaldinho porque interesa que el bueno sea Messi. ¿Los dos no son del mismo equipo? De no haber esas malas artes de los secuaces de Ron Dennis hoy seguro que el campeón era otro.
Este circo se acabó, a ver ahora lo que pasa con el baile de fichajes. Hoy el hombre feliz es Raikkonen pero me juego una cena a que Alonso muy triste no está... ¿Hamilton? llorando en los brazos de papá Dennis.
El título de este post es el de una gran canción de Marea, un temazo que ya conocía pero que me ha enganchado durante este fin de semana que he pasado aburrido, gracias a la compañía musical de la banda navarra y sus grandes canciones se ha hecho todo más ameno. Aquí os dejo el vídeo del concierto en la Vall d'Hebron donde interpretaron "Como viento de poniente".
De niño no me gustaban los libros ni las sotanas
si salir en procesión,
eran tan desobediente como el viento de poniente,
revoltoso y juguetón,
en vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo que me tocaba de andar,
y nunca seguí el rebaño,
porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar,
como aquel que calla, otorga,
y aunque la ignorancia es sorda,
pude levantar la voz,
más fuerte que los ladríos de los perros consentíos
y que la voz del pastor.
empecé haciendo carreras
por atajos y veredas muy estrechas para mí,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino apartado del redil,
siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,
y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño porque no sé a donde va.