Ya formaban parte del Camp Nou, y quedaban como el culo. No todos se acordarán, pero fue después de la bochornosa noche del cochinillo que nos instalaron estas redes que destrozaban la visión a los que estábamos en la primera gradería del gol norte y sur del Estadi. Pringamos los que teníamos a los más radicales cerca, si hubiese sido por justicia deberían de haber sido castigados hasta los de tribuna, que aquella noche contra el Madrid se lanzó de todo desde todos los rincones.
Primero se pusieron unas redes centradas, sin cubrir toda la zona de detrás de la portería. Se fue Gaspart, llegó Laporta, y los más optimistas pensamos que con el nuevo presidente quizás este castigo se acababa. Nada más lejos de la realidad. En la segunda temporada de Joan Laporta como presidente, y sin que nada pasase para ello, se colocaron las redes que han estado hasta hoy mismo. Más altas, y hasta el córner. Y con unos mástiles más gruesos que dificultaban aún más la visión. Con Rosell bajaron las redes en el gol sur primero y luego en el norte. Ahora ni redes, ni mástiles ni nada.
Os lo explico en primera persona, porque lo viví directamente desde la primera gradería del gol sur. A pie de campo. Digamos que para seguir el juego no es el mejor sitio del Camp Nou. Si le sumamos las redes y los mástiles os puedo asegurar que todo lo que era de medio campo hacia adelante era intuición del personal que ya estaba acostumbrado a vivir así los partidos. Los que venían una vez no se enteraban de la misa a la mitad.
Con los años me cambié de sitio, ahora estoy en la tercera gradería, he pasado de estar abajo del todo a ver el terreno de juego desde bastante arriba. Mucho mejor, ni punto de comparación, aunque siempre haya el que diga que está demasiado alto. Pero hoy al ver que quitaban las redes me he alegrado y mucho. El próximo día contra el Zaragoza será el tema principal de los socis de detrás de las porterías. Y mis antiguos colegas del gol sur, casi tocando al córner del lateral, podrán disfrutar mejor de este histórico Barça.