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Tren Hotel Barcelona-Cádiz |
Como ya escribí el otro día el pasado viernes viajé en tren hasta el Puerto de Santa María. El viaje fue en tren, en el Talgo nocturno y lo que parecía un viaje largo, de esos que sólo deseas llegar de lo harto que estás de estar allí metido, se convirtió en un trayecto de lo más placentero, más a la ida que a la vuelta por razones más que obvias.
A la pregunta "¿qué deseas para un viaje de 12 horas: litera o asiento?" la gran mayoría diría litera, nada como poder dormir estirado. Pues yo lo hice al revés, y fue todo un acierto...
Recomendado por María me pillé el asiento de clase preferente, un poco más caro que la litera y el único tipo de billete que podías comprar por Internet. De querer algún tipo de litera debías o ir a taquilla o llamar por teléfono. No recordaba haber estado antes en un vagón de primera clase, me suena una vez en Euromed pero ya hace muchos años. En este tipo de vagones los asientos son mucho más anchos y con espacio para estirar las piernas. Yo que mido 1'85 estaba de lujo. Al haber separación entre los asientos te puedes reclinar al máximo sin molestar al de atrás, importante detalle. ¡Ah! se me olvidaba... hay una fila de dos asientos juntos pero otra fila de individuales donde tuve yo la suerte de ponerme. Si vas acompañado genial pero si vas solo se agradece pillar esa fila, te puedes levantar sin molestar y no te han de incordiar si estás en el pasillo y se ha de salir para ir al baño.
Yo, que soy muy exagerado y sabía que el viaje era largo, me llevé el portátil (con batería de recambio por si las moscas) para ver alguna peli y capítulos de Padre de Familia, el libro de El Juego del Ángel y la PSP. El portátil aún lo usé pero lo demás no. Y es que fui tan cómodo que cuando apagaron las luces me contagié de la tranquilidad que reinaba en el ambiente para dormir durante horas y llegar descansado a destino. Tienen el detalle de dar una mantita para no pasar frío (sí, es verano pero el aire acondicionado siempre es muy exagerado en los trenes, autocares y aviones) y un kit de aseo con su cepillo de dientes, pasta dentífrica y jabón. Con lo que cuesta el billete ya se podrían estirar y dar un bocadillo, pero bueno ya sabemos que si te dan algo ya puedes estar más que agradecido.
Ahora la semana que viene vuelvo a irme al Puerto y cuando pille las vacaciones lo mismo. Ya tengo los billetes y ni me he planteado ir en litera. Y es que estar o estirado o dando vueltas por el vagón no me motiva, prefiero mi asiento que o es asiento o es mini cama. Ahora a ver si los próximos trayectos que haré son tan cómodos y nada pesados como los dos primeros, seguro que si. |
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