| ^ Barça SÍ, Laporta NO |
Día después de la enésima humillación del año, la de ayer la más dolorosa. Hoy era fácil saber quien era del Barça, sólo se tenía que mirar por la calle los que teníamos el semblante serio y la mirada en el suelo. Ayer lo normal debería haber sido sufrir porque se puede ganar, pero la realidad era que muchos nos pasamos el partido mirando el reloj esperando que se acabase aquella pesadilla.
Yo no quería verlo. Entre el pasillo, el mal menor de anoche, y lo que ya se veía que nos iba a caer preferí irme a la piscina e intentar relajarme en el agua. Se quedó en el intento, tenía la cabeza en el partido. Ya me dirás porqué tenía que estar sufriendo por un partido que ya ni fu ni fa, pero mira... soy demasiado culé, mi sangre es blaugrana y mi subconsciente estaba más pendiente del Bernabéu que de las piscinas que llevaba hechas. Salir de allí, ver que ya perdíamos por dos y sufrir el resto de la segunda parte fue mi tortura nocturna.
Y ya estoy cansado de esto. Hemos pasado de ser los mejores de Europa a sufrir estas humillaciones. No se entiende que teniendo la mejor plantilla de Europa no ganemos nada y que encima seamos la risa. Y esto tiene un culpable máximo: Joan Laporta. El hombre que en su día hizo una moción de censura ahora debería probar su propio jarabe. Tiene el club en una situación lamentable, sin rumbo, con unas secciones demacradas (secciones todas campeonas de Europa cuando entró, sólo sigue vivo el Hockey de momento), en una situación económica que nadie sabemos como está, todo lleno de amiguetes y más preocupado de ser político que en llevar al Barça a buen puerto. Dijo en su día que venía a servir al Barça, se está viendo que se está sirviendo del Barça. Las promesas hechas se han quedado en papel mojado y se ha visto que no sabe hacer nada bien sin Sandro Rosell.
Ha mantenido a Txiki Begiristain aún demostrando que no sabe hacer su trabajo, no ha sabido imponerse y tomar decisiones cuando se tenían que tomar y sigue siendo el lameculos de Cruyff al que dice amén a todo lo que predica en su contraportada de los lunes en El Periódico. Un Cruyff muy listo, pronto veremos como salta del barco laportista para no ser salpicado, allí el holandés de la "gallina de piel" te la meterá bien doblada, al tiempo.
Y ahora a ver lo que nos queda. En las secciones a ver si el Hockey nos hace sonreír un poco. Y en baloncesto que obren el milagro de meterse en la próxima Euroliga, eso ya sería un gran éxito. En fútbol empezarán las portadas con los posibles nuevos fichajes, la llegada de Guardiola como entrenador y las bajas que irán saliendo.
El Barça es Més que un Club, con Laporta de presidente o con la portera de Núñez. El Barça está por encima de todo, los que lo queremos llevamos los colores con orgullo siempre. Anoche vi la camiseta manchada por gente que no siente los colores, gente que les dio igual ser humillados. Los socios y la afición culé no nos merecíamos esto. Se puede perder, pero con la cabeza alta y no como anoche.
Laporta véte ya. Lo digo con palabras, no con insultos, insultos que te mereces de sobras. Convoca elecciones, deja que el socio elija como en su día hizo cuando te votó. Véte a Convergència o a Esquerra, hazte político y preséntate como alcalde en algún lugar lejano y deja que el Barça vuelva a ser un equipo campeón. Cada uno debe saber sus limitaciones, tú no vales ni has valido como presidente. Y recuerda esto: el bueno en tu directiva era Rosell, a él le debes pasar a la historia como el presidente de la segunda Copa de Europa.
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| ^ Parada de autobús en Manchester |
¿Alguien esperaría el autobús en una parada así? Yo, personalmente, ni de día y menos de noche. En una ciudad fea, porque lo es, como Manchester, fría y que en invierno a las siete de la tarde debe ser un desierto, es de chiste pensar que alguien se esté esperando tan tranquilamente el bus en este túnel sin luz, con goteras y tan poco de fiar.
Aunque también diré una cosa... estos ingleses deben ser de otra pasta, sino ya me dirás que hace una parada aquí. Os puedo confirmar que en la otra acera está también la correspondiente parada que va en la otra dirección. |
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| ^ Quan Kubala omplia els estadis |
TEMPS ERA TEMPS (Prólogo del periodista Enric Bañeres)
Cuando Kubala llenaba los estadios y les dejaba pequeños. Éste fue el caso del entrañable Les Corts, la casa solariega del barcelonismo resistente de la posguerra. Cuando Kubala llenaba los estadios, tiempo era tiempo que, a trancas y barrancas, lo fuimos descubriendo todo. Albert Suñé y el autor de estas líneas hicimos la primera comunión si hace no hace coincidiendo con el Congreso Eucarístico, bebimos de la misma Formación del Espíritu Nacional, vamos crecimos en medio de una sociedad anieblada por la falta de libertades y por la de productos de primera necesidad, y nos quedamos huérfanos de perspectivas que no fueran las del "Ordeno y Mando". Sin embargo, eso sí, había el Barça.
Que el domingo tras el domingo mantenía viva la llama de la ilusión colectiva en los niños y los adolescentes como nosotros, y también en nuestros padres y abuelos, que ya habían visto de todas y que sabían que los destinos del Barça y de Catalunya, en lo bueno y en lo malo, irían unidos para siempre. Y entonces apareció él. No es que tuviéramos un mal equipo, no. ¡Porque había Basora, César, Seguer, Manchón... Déu n'hi do! Los mayores nos decían que todavía había existido un equipo mejor, con los Sagi, Alcàntara, Piera y, al frente de todos, el inmortal Samitier. Y lo que son las cosas, quizás en busca de un sucesor para su trono, fue el propio "hombre Llagosta", convertido en el hombre fuerte del aparato técnico del club, quien obró el milagro de traer Kubala al Barça. Es decir, vano descorrer la cortina que nos mantenía en las tinieblas de la posguerra y nos abrió los ojos a una nueva manera de entender el fútbol. ¿Hay cosas más importantes que el fútbol en el imaginario colectivo? ¿Había cosas más aglutinantes y encantadoras en aquella Barcelona y aquella Catalunya de los años cincuenta? Joan Manuel Serrat lo inmortalizó en la canción de la que he secuestrado el título de este escrito: "Tiempo de Una, Grande y Libre, Metro Goldwyn Mayer; Lo Coge o lo Deja, Gomas y Lavajes; Quintero, León y Quiroga, panallets y panellons; Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón". Y eso mismo, sin música pero con una prosa que destila fluideza y riqueza en cada frase, en la descripción de cada situación y en el retrato de cada personaje -aparece también el sentido del humor- es lo que nos transmite, nos reporta, nos recuerda y nos refresca Albert Suñé en este libro. Que tiene el valor testimonial de la memoria para que el autor, que podía haber adoptado el ademán erudito del periodista que está de vuelta de todo, ha preferido ponerse la bata de colegial y situarse otra vez en la posición un poco desvalida pero llena de curiosidad y de sinceridad del niño que va descubriéndolo todo. Del adolescente que va descubriendo la vida, el país y su sociedad -también la vocación- a través del Barça y a través del nuevo héroe azulgrana que respondía al nombre de Kubala. Más allá de los títulos que en Laszi aportó en el museo del club, incluso por encima de la suya técnica todavía no superada, y también por encima de su leyenda de futbolista un poco crápula, el húngaro significó un antes y un después para el barcelonismo desde el momento que la historia lo escogió como personaje providencial. Mezclar el sentimiento barcelonista y la admiración por Kubala y explicar al mismo tiempo el mundo que nos rodeaba en aquella época, no es fácil. Pero Albert Suñé lo ha hecho de manera impecable.
Enric Bañeres - Periodista
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