Bajaba las escaleras de Mestalla, hacía poco más de un minuto que había acabado el partido. Ver a los blancos saltar de alegría en el césped era una tortura demasiado grande como para quedarme en la grada. Eso era lo que pensaba yo y los 20.000 culés que habíamos estado animando sin parar a nuestro Barça durante los 120 minutos de partido.
La reacción normal de los seguidores del Barça ante una derrota de este tipo es salir del estadio en silencio, murmurando por lo bajo con el compañero de al lado de aquella jugada fallada o de ese árbitro que ha pitado más para un lado que para el otro. Pero no, esta vez la gente no reaccionó así. La gente cantaba, gritaba el nombre de su equipo. La gente entonaba el "o le le, o la la, ser del Barça és el millor que hi ha" acompañado del "Barça!!! Barça!!! Barça!!!". Los culés, en vez de decaerse estaban más con su equipo que nunca. No me cayeron las lágrimas de rabia al acabar el partido, en cambio en ese momento de sentimiento blaugrana tengo que reconocer que me tuve que aguantar la emoción porque era muy grande ver a una afición tan unida con su equipo.
Cuando se va a una final ya se sabe que se puede volver uno con la derrota. Yo hasta la fecha había saboreado siempre la victoria, la única derrota en un desplazamiento había sido en las semis contra el United en el 2008 pero en finales siempre victoria. Ahora tocaba la parte amarga de todo esto, y encima contra el eterno rival, que jode más. ¿Pero sabéis una cosa? Me alegro de haber ido y haber animado a mi equipo. Hay gente que pensará que, visto lo visto, tuvieron suerte de no conseguir entrada o gente que piensa que si lo llegan a saber no viajan a Valencia. Yo, aún con la derrota que sigo aún digiriendo, me alegro de que el sábado me saliese la oportunidad de ir y aceptar. Estar con el equipo cuando se gana es muy fácil, pero es en la derrota donde salen los verdaderos culés.
Pasó la Copa. No comparto los que no dan mérito a la competición, un título es un título. Se lo ha llevado el Madrid, que por cierto llevaba 18 años diciendo más de un merengón que era un título secundario para que ahora parezca la Champions. Ahora toca pasar página y que ellos coloquen la destrozada Copa (gracias Sergio Ramos por alegrarme la mañana de ayer con tu torpeza) en sus vitrinas.
Y es que queda Liga y Champions, y ganar estos títulos es muy importante. La Liga la tenemos a tocar, un pequeño esfuerzo y ya estará. Y está también la Champions a partir del miércoles, y de nuevo contra el Madrid. Y de nuevo estaré yo en vivo animando al Barça, aunque seamos minoría. Y sea el resultado que sea estaré orgulloso de haber viajado al centro de la Península para estar con los míos. Y claro, no hay que decir que en la vuelta en el Camp Nou ya estaré de nuevo con la voz a punto para ayudar junto a casi 100.000 culés más a estar en Wembley.
En la historia hemos saboreado la derrota muchas veces y por suerte las nuevas generaciones hemos visto los mejores años del Barça. Pero la derrota existe y hace que en las futuras victorias apreciemos más lo conseguido. Esto no ha acabado, así que a levantarse, a reponer fuerzas y a seguir animando. Queda una Liga y una Champions y hasta el último minuto de cada cosa seguiré animando sin parar. Y no espero menos del resto de los culés como yo, estoy seguro que no fallarán tampoco.
Visca el Barça!!!
Visca Catalunya!!!