Me gusta el calor, pero no tanto. Hemos pasado de no hacer verano a ahogarnos. Barcelona es lo que tiene... un día te hace un sol que te caes y al otro puede que haga fresco, cambios de temperatura que el cuerpo como que no traga.
Para muestra la foto que adjunto, fue tomada el pasado sábado al abrir el coche. No hay que decir que el volante era fuego puro. En momentos así uno se alegra de tener aire acondicionado en el automóvil.