Los poco más de 37.000 culés que fuimos la otra noche a ver el partido de Champions ante el Bate Borisov salimos encantados del Camp Nou. A más de uno nos costó arrancar para ir a ver un encuentro ya intranscendente, y sinceramente si me llego a quedar en casa me habría dado rabia.
Ante el equipo bielorruso vivimos algo que llena de orgullo al barcelonismo. Ver un Barça plagado de jugadores de la cantera, la mayoría aún con ficha del B, y que se golee a un equipo de Champions es algo impresionante. Es cierto que el Bate no es el Milan de Van Basten, pero que con los suplentes de los suplentes metas cuatro goles en la máxima competición continental es una pasada. No sólo meter cuatro goles, también hacer un gran fútbol.
Y aquí es donde yo pongo el freno de mano y saco un "pero" a esta gran cantera que tenemos. Y es muy simple, y ya lo hemos vivido este verano con Oriol Romeu que tuvo que marchar al Chelsea cuando en otra época habría subido al primer equipo del tirón. No todos podrán subir, no hay sitio para todos, y antes o después se tendrá que traspasar a más de uno porque la Segunda A se les quedará pequeña. Ventas con opción a recompra, cesiones... pero deberán ir a otros equipos a demostrar que sí que tienen sitio en el Barça o directamente deberán ganarse la vida lejos del Camp Nou porque aquí no puede ser.
Y dolerá, porque nunca sopla el viento a gusto de todos y lo que unos verán bien otros lo calificarán como un gran error. Y quizás, según como se mire, unos y otros tendrán razón en ese momento y sólo el tiempo dirá si lo decidido fue acertado. Cuenca es un ejemplo. Hace un año Luis Enrique no tenía sitio para él, se tuvo que ir al Sabadell y a su vuelta Pep Guardiola ha creído en el jugador de Reus. ¿Gran error del asturiano? No lo creo, tuvo que tomar una decisión y por delante habían otros jugadores. Ha vuelto, cosa que no todos pueden hacer, y ha tenido la suerte de demostrar que es válido para el primer equipo.
Tampoco hemos de caer en la tentación de querer quitarnos ya a gente del primer equipo para meter a los del B. Paciencia, como dice uno que yo me sé, hay que hacerlo "a fuego lento" y sin prisas. Muchos parecían los mejores defensas, centrocampistas y delanteros de la historia y no han sido nada. Buscad, por ejemplo, a Mario Rosas. Era el crack de la generación de Xavi, y yo que los llegué a ver en juveniles puedo dar fe. Los dos fueron convocados por primera vez en un partido de Champions, ya intrascendente, contra el Newcastle en el 1997. El malagueño llegó a debutar en el último partido de Liga y luego fue uno de los destacados del Gamper del 1998. A día de hoy, Xavi puede ser Balón de Oro y en cambio Mario ha pasado por el fútbol con más pena que gloria.
Pues eso. Disfrutemos, que igual que lo del Barça de Guardiola es histórico lo de la cantera también lo es. Pero toca estar mentalizados que más de uno de los que el martes nos deleitaron puede que no hagan carrera en el Camp Nou, aunque ahora nos parezca mentira.