| MALAYOS DE MIERDA |
| Autor/a: tribek |
12 de diciembre de 2006 |
Desde que salió de la cárcel de Alhaurín tras depositar una fianza de 60.000 euros, a la ex alcaldesa de Marbella Marisol Yagüe casi no se le ha visto el plumero. Como en el cuento de los cabritillos, a lo más que llega es a mostrar la pata por debajo de la puerta por si es el lobo en forma de auto de prisión del juez Torres. Acusada de cohecho, malversación de fondos públicos y maquinación para alterar el precio de las cosas, la edil coplera no quiere saber nada de sus antiguos compinches. Solo se trata con su familia directa y continúa viviendo con su novio Emiliano en el chalet que en su día le embargaron por un impago de 949.000 euros al constructor y dueño de COPASUR, Alberto Piñana. Una cifra que ha aumentado con los intereses, gastos y costas procesales. Esta denuncia se convirtió en referente de que no todos se dejan comprar en Marbella y fue casi el hilo conductor de lo que más tarde seria la Operación Malaya.
Dicen que Marisol, con la casa y las cuentas embargadas, y con varios juicios pendientes, podría volar sobre el nido del cuco y evaporarse. Para entendernos, fugarse siguiendo la senda marcada por dos de sus seis hermanos. Uno, Juan Antonio, Nono para los amigos, en busca y captura, y el otro, Arturo, también huido de la justicia, disfruta en Venezuela de su paraíso particular. Mientras que el primero, concejal del GIL, está condenado a un año de prisión por el caso Proinsa, al segundo lo detuvieron en una finca de su propiedad cercana a Mijas, donde la policía encontró un alijo de mil y pico kilos de hachís. Según los indicios de la investigación, este segundo hermanísimo podría pertenecer o haber tenido relación con una banda de narcotraficantes.
Según cuenta Ángela Portero en el libro Ambición de lectura recomendable para entender la corrupción marbellí-, le pillaron con las manos en la masa cuando intentaba enterrar la droga con una pala escavadora. Además, hay otra historieta en el libro que muestra el talante que se gastaba la cantante alcaldesa: La hermana, que ya era concejala del Ayuntamiento, protagonizó una sonada anécdota cuando, durante el traslado del detenido, le pidió a Rafael del Pozo (jefe de Policía) que cruzara el vehículo delante del furgón policial para poder despedirse de su hermano. Del Pozo le advirtió que aquello podía conducirles a los dos a la cárcel y desistieron en el empeño.
Salvo los Dalton, se dan pocos casos donde tantos hermanos de sangre se dediquen a delinquir. No me extraña, como dijeron en su día, que la madre, que no tiene culpa de que los hijos le hayan salido así, estuviera descompuesta. Pilar, la hermana, tampoco disfrutó de buen carácter mientras Marisol permanecía en la cárcel. Justiciera de poca monta, pagó los desbarajustes familiares y tropelías fraternales con quien no debía y casi deja a una reportera como al manco de Lepanto. Menuda historia habría escrito Cervantes con los protagonistas malayos y sus colaterales.
Puede ser leyenda urbana, pero, a veces, los cuentos se convierten en historias reales y dicen que la alcaldesa podría marcharse de vacaciones definitivas a Brasil. Por el momento Marisol no forma parte de los ficheros de la INTERPOL, así que podría viajar cualquier fin de semana de estos hasta Portugal con la excusa de comprar toallas. Lo hacen muchos españolitos, y ella pasaría desapercibida, sobre todo si se tiñe el pelo y en vez de aparecer como mujer jaranera de ropa estrecha, aflorara como señora de edad que acompañada de un sobrino disfrutase de un día de compras. El sobrino podría ser el novio Emiliano, al que me lo pintan como buen muchacho y enamorado hasta las trancas de la que fuera rubia alcaldesa. Incluso cabría la posibilidad de un casorio íntimo, porque cuando Yagüe salió de la cárcel, una de las cosas que tenía prevista era contraer matrimonio lo antes posible. A lo mejor esta es la ocasión propicia.
Mientras se lo piensa, se dedica, igual que hacen las modelos y las estrellas de cine cuando quieren cambiar de imagen, a introducir su foto en el ordenador para ver cómo le afectan los cortes de pelo. Marisol Yagüe parece que se entretiene de esta manera en las frías tardes de otoño. Es menos complicado que el Monopoly y más entretenido. Seguro que nadie quiere jugar con ella porque es capaz de recalificar el tablero completo
Con su documento nacional de identidad y en un vuelo directo a Brasil sin mayores incidencias, ya que hay un convenio entre los dos países, la señora pondría tierra por medio. Si a este cuento se le añade el capítulo donde Judha Binstock, que reina en Portugal como ya lo hacia antes en Marbella, entra en acción echándole una manita, tenemos listo el serial del año: algo así como la escapada. De esta manera, la ya no-presunta seguiría el camino que hace muchos años realizó la dulce Neus cuando se fugó de la cárcel de Barcelona. Por cierto, Marisol Yagüe ya fue condenada a seis meses por el caso Banana Beca, una sentencia para la que su abogado pidió el indulto. |
|